Como profesional en el terreno de las relaciones humanas y la comunicación, sería un despropósito no aprovechar la oportunidad tan rara de poder analizar un debate televisivo en España.
La trayectoria política española ha dado muy poca satisfacción a la sed informativa de la ciudadanía expresada en confrontaciones dialécticas cara a cara fuera del hemiciclo, ese foro prácticamente reservado para los cargos elegidos y la prensa especializada acreditada.
Quizás lo que precisamente hasta lo hace un deber ético-profesional para mi el emplear tal ocasión singular de análisis de los respectivos estilos comunicativos, es la evidente falta de imparcialidad e objetividad que viene haciendo gala la inmensa mayoría de profesionales de los medios de comunicación al opinar como periodistas sobre uno u otro exponente.
Como experto en comunicación estratégica que se ha desarrollado su etapa formativa en entornos anglosajones más dados a incorporar la oratoria y el debate como instrumentos cotidianos en el ejercicio profesional, considero tener entidad profesional para diseccionar los respectivos comportamientos en comunicación de los adversarios en estas dos sesiones llamadas debates.
En primer lugar, conviene puntualizar que “debate” implica un mínimo de elementos indispensables para que se pueda denominarlo así. Para que tenga lugar un debate –
· Debe haber dos posturas distintas o enfrentadas
· La discusión y argumentación esta regulada en el tiempo
· Se asigna al moderador el cumplimiento de las reglas
· Cada exponente aplica estrategia para imponerse al adversario
Siempre dentro de lo acordado como reglas del debate, cada exponente podrá reforzar su postura argumentando su desacuerdo con lo que el contrincante expone. Por lo tanto, la interrupción esta claramente permitida, corriendo por cuenta del moderador el que no se infrinjan las reglas en el proceso.
El “ganador” es aquél que mejor argumenta exponiendo con evidencia irrefutable su postura. Por lo tanto, la secuencia apropiada de exposición suele seguir este orden –
1. Exponer el “tema candente”
2. Rebatir el punto de vista contrario
3. Rematar con una propuesta concluyente
Aquí vemos que si se siguiera el orden, marca siempre la pauta el que inicia el debate, viéndose obligado el oponente a primero rebatir lo dicho antes de modificar cualquier contenido del “tema candente”.
Todo lo documental o estadístico, jamás es punto principal de debate sino mero apoyo al “tema candente”.
Según estos parámetros universales de lo que se conoce como “debate”, los eventos celebrados los días 25 de febrero y 3 de marzo no cumplen las condiciones exigibles para que se puedan denominar como tal.
Cierto es que las condiciones impuestas por las partes mermaron la mayor parte de los cánones universales, al imponer criterios netamente inaceptables en un evento de estas características en cualquier país donde son de uso cotidiano.
A pesar de ello, debemos felicitarnos que al final se hayan celebrado tales “encuentros televisivos”, que es lo que fueron para este profesional de la comunicación,
por su alto valor de concienciación a la ciudadanía. Las importantes audiencias han demostrado interés del público en general por este tipo de confrontaciones en la arena política, económica y social.
Lo que nos trae al análisis de las sesiones y todo lo que representó para los teleespectadores. Hago hincapié que cada espectador habrá retenido el 55% de lo visualizado, el 10 % de lo escuchado y sólo el 7% de lo dicho (lenguaje verbal).
Analizaré cada encuentro en los aspectos que confluyen hacia la comunicación efectiva y posteriormente haré una valoración global de cada actor en su comunicación integral.
25 de Febrero, 2008
Vestimenta :
Rajoy – Mal. Traje que le venía apretado al abrocharse y chaqueta demasiado corta para tu talle. Color azulón que un adversario hábil hubiese empleado para identificarle con el pasado más retro. Camisa blanca (nunca se lleva en televisión) que deslumbraba en los primeros planos. Nudo de corbata incorrecta para el cuelo de su camisa (se veían ocasionalmente trozos que debían haber cubierto el cuello de la camisa). Imagen global de “campechano pueblerino” poco estadista.
Rodríguez Zapatero – Bien para posicionarse como Presidente de Gobierno aunque arriesgado por infundir distancia “con el pueblo”. Traje color gris diplomático de estadista, de mejor corte que el de Rajoy. Color neutro muy positivo para resaltar sus ojos y su mirada. Corbata adecuada (dibujo pequeño discreto) para camisa de azul suave que complementaba la mirada penetrante en los momentos álgidos del encuentro. Nudo muy inglés de “gentleman”. Lo único que no guardaba consonancia fue una arruga de la chaqueta (estando sentado) que le hacía una joroba impropia de una persona que debía sentirse seguro y cómodo.

Presencia Escénica :
De Pie Previo a Sentarse – Rodríguez Zapatero tomó la iniciativa al darle la mano a Rajoy. A pesar de ser el que inicialmente se acercó al adversario, consiguió tomar una posición dominante (gira mano de Rajoy a su favor) al obligar a Rajoy a tener que estirar más el brazo. (Mejor valoración del primero por la nobleza de tomar la iniciativa y habilidad para demostrar “lo retraído y poco suelto” que era su adversario)
Además, Rajoy no se abrochó la chaqueta (más que por olvido probablemente porque alguien le diría lo apretado que le quedaba) dando un aspecto poco serio en plató y ante los reporteros que le fotografiaban.
Rajoy – Muy mal. No se puede dedicar tanto tiempo “leyendo apuntes” con la vista bajada y ojos no visibles en pantalla. Además, conté 68 giros hacia la izquierda de su mirada (justificado por algunos por la colocación del cronómetro). Para mí, ello no justificaba tantos virajes que estoy seguro “molestaron al espectador”.
Además, la justificación de los asesores es inaceptable. Un bueno orador NO MIRA EL RELOJ. Sabe sus tiempos en su “reloj interno”. Señal que Rajoy no tiene costumbre de debatir por tiempos a pesar de su larga trayectoria como parlamentario. Es hombre acostumbrado a “leer discursos” más que practicar oratoria argumentativa.
Destacar que la “mirada hacia la izquierda” significa estar “pensando en el pasado”, que es lo que significa por lo menos el 20% de las 68 veces que contabilicé. Rajoy usaba mayormente el pasado como referente en sus argumentos. Se podría hasta analizar la inter-relación del movimiento y el tema que trataba en ese preciso instante.
¿Por qué jugaba tanto con el bolígrafo? ¿Tan inseguro se sentía que necesitó un fetiche? Manejó mal los papeles, colocando los gráficos de tal manera que no eran visibles para el espectador en casa. Los asesores debieron ordenarle la secuencia “de las pruebas” para cada argumentación. De lo contrario, pierden fuerza al no mostrarse bien y de manera acompasada a la exposición oral.
Rodríguez Zapatero – Raspado tirando a pobre. Positivo en su firmeza de mirada que el adversario rehuyó repetidas veces. Sin embargo, eso de querer “mantener el talante” cuando uno es “agredido moralmente” por el adversario es totalmente inaceptable para un buen orador en debate. (El discurso de un mitin posterior sobre “la sangre en mis venas” debió emplearlo en ese instante y no fuera del plató)
Encorvaba demasiado la espalda que no podía justificarse por un intento de “echarse hacia delante” como posición asertiva en la comunicación. El efecto del plano panorámico fue malo y en primer plano producía un efecto de “hombros encogidos”.
Lento de reflejos para cortar tácticas hirientes del adversario y escasa rotundidad en desmentidos y negaciones de lo que, según él mismo no era cierto. Rajoy le llamó 7 veces mentiroso y le acusó sin rectificar de “agredir a las víctimas”. Precisamente le faltó sangre para “pararle los pies” al adversario con una respuesta contundente con tono firme con volumen más elevado que le hiciera callar a Rajoy. (También entra en juego el volumen y la modulación de la voz en oratoria)
No supo aprovechar la pérdida de gas de Rajoy en la segunda parte donde debió entrar al cuerpo a cuerpo para “hacer pupa” en aquellos puntos que parecían “molestar” (mostró el tic de su ojo izquierdo y retorció la boca varias veces) al adversario al referirse al pasado. (Rajoy dio pie a hablar de pasado al referirse a cosas de la etapa socialista en la oposición)
Mejor Frase – “. . . los derechos de unos no pueden limitar a los demás . . .” , Rajoy
(Lo dijo pero después no supo ser coherente en su discurso para sacarle partido, quizás porque tropezaba con su postura sobre la inmigración y el terrorismo)
Peor Frase – “ . . . agredió Ud. a las víctimas . . . ” , Rajoy
(Rodríguez Zapatero no supo aprovechar esta descalificación para arremeter contra Rajoy y le permitió que éste encima sacara provecho ratificándose con insistencia en lo dicho)
Mejor Introducción – Tablas. Rajoy perdió una ocasión estupenda de marcar el ritmo del debate al no “poner el tema candente” (diría yo que la economía familiar) con mayor rotundidad. Al comienzo, si hubiese sabido exponer con mayor firmeza el “problema cotidiano”, hubiese obtenido mayor atención al resto de su discurso. Su obsesión por mostrar al oponente como un “incompetente” (contrario a hechos demostrables) le ofusco de tal manera que no supo ser magnánimo reconociendo los logros del adversario al mismo tiempo que atizaba donde doliera, en los errores. El Presidente de Gobierno jugaba con ventaja al poder hablar de “mejoras sociales”, por lo que Rajoy debió haber atajado esa argumentación dándola por buena pero abriendo una brecha que el otro tema que Rodríguez Zapatero parecía querer evitar – la economía doméstica y el deterioro de la macro-economía. Rodríguez Zapatero arrancó menos seguro a pesar que “jugaba negras”, señal de su falta de práctica a seguir la secuencia argumentativa efectiva.
Mejor Secuencia Exposición – Ninguna. Ambos se ciñeron demasiado a unos guiones, probablemente por instrucciones de sus asesores. Falto espontaneidad en ambas exposiciones con respectivos enredos en los datos aportados como apoyo. En realidad, las exposiciones fueron bastante desordenadas y demasiado repetitivas.
Mejor Cierre Argumentativo – Rodríguez Zapatero. Tuvo mayor coherencia al esbozar la idea del apoyo gubernamental a la competitividad (“… facilitar medios para que triunfe el mejor …”) que justificaría las palabras de cierre “… y buena suerte …”) aunque pudo haber mejorado el impacto auditivo con la entonación adecuada y el impacto visual con lenguaje corporal acorde (facial y mano). De haberlo hecho, quizás no hubiese tenido las críticas del “cierre cinematográfico”.
Coherencia de Argumentación – Rajoy en la primera parte del encuentro fue más coherente aunque se desinfló de tal manera que perdió coherencia global al finalizar de una manera ambiguo y algo confusa para el espectador (…. la niña ….”). Rodríguez Zapatero menos seguro al comienzo fue ganando coherencia mostrando una progresión comunicativa más positiva.
Manejo de Material de Apoyo – Mejor presentación de Rodríguez Zapatero tanto en la organización de las hojas (estaban sujetas en carpeta) como en la visualización coherente y ordenada de los datos. Rajoy manejó hojas sueltas que a veces no encontraba y mal mostraba a la camera que le hacía el primer plano. El lado izquierdo parece que le pierde a Rajoy. Dio la impresión que en vez de ayudarle, el material le restó soltura y hasta le inquietó (hizo varias muecas involuntarias).
Posición Dominante – Rajoy arrancó dominando para ceder la posición a Rodríguez Zapatero y darle vía libre para ganarle terreno en los últimos envites.
Estrategia –
Rajoy – Intuí un cambio de última hora porque no mantuvo la postura atacante en los puntos principales que parecían parte del guión - economía, inmigración y terrorismo. Cambió a táctica puntual a partir de la segunda parte. ¿Influyó algún asesor en el intermedio?
Rodríguez Zapatero – Se ceñía a algún guión, por lo que permitió que Rajoy le insistiera sobre inmigración, diciendo que se negaba a hablar del tema. Después habló pero Rajoy ya habló sembrado la duda. ¿Le habían aconsejado los asesores como estrategia a seguir el guión sin improvisar? ¿Se reservaba bazas para la segunda sesión?
Carencias & Debilidades –
A ambos les faltó soltura en los respectivos lenguajes corporales, con poco uso de las manos para atraer la mirada del espectador.
Escaso apoyo a un lenguaje verbal aburrido y poco contundente (palabras repetidas y de poco impacto), salvo cuando Rajoy empleó “agredir” cuando pudo haber dicho lo mismo con otro verbo menos ofensivo. Si se equivocó, debió haber rectificado y no insistido. Y si lo empleó con toda la intencionalidad, entonces violó la primera regla de un verdadero debate – la caballerosidad en el lenguaje.
Rodríguez Zapatero mostró menos reflejos que Rajoy para atajar imprevistos verbales, cayendo en la trampa de la ironía burlona de un Rajoy que puso en entredicho la credibilidad del contrincante. El mantener la pose del buen talante le pudo haber costado caro al Presidente, si el ágil Rajoy hubiese seguido haciendo sangre en los puntos donde ya había hecho herida.
Incidencias – Falta de propuestas de los exponentes que dejaron cierto descontento. Podría explicarse en un intento de ambos para reservarse bazas para la segunda sesión.
Moderador – Apenas intervino excepto en la introducción y reinicio en el intermedio. Fue como un cronómetro más para marcar los tiempos. Pudo haber influido en que Rodríguez Zapatero no puntualizara la frase de Rajoy sobre “agredir a las víctimas”, al intervenir en la discusión. (no observé voluntad del Presidente a exigir rectificación)
3 de Marzo, 2008
Vestimenta :
Rajoy – Mejor vestido que en la primera sesión aunque con repetición de los fallos en el nudo de la corbata y la estrechez del traje (algo más ancho y un azul menos chillón). Camisa azul suave que mejoró la visualización facial.
Rodríguez Zapatero – Dicen que usaba el mismo traje que sin embargo parecía tener un color tirando a azul (probable efecto de la corbata a rayas), menos encasillado con el cargo de presidente. Corbata menos acertada (por las rayas de colores contrastados que a veces tienen efectos negativos en la retransmisión) en los efectos visuales. (Se recomienda jamás llevar rayas en televisión ni siquiera en camisas). El traje hacía la misma arruga en la espalda, aunque solamente se notó en los primeros planos quizás por tener la espalda mas erguida en esta ocasión.
Presencia Escénica :
De Pie Previo a Sentarse – Se repitieron los saludos prevaleciendo de nuevo la postura dominante (otra vez le gira la mano a Rajoy) de Rodríguez Zapatero que volvió a tomar la iniciativa y logró de nuevo hacer que Rajoy tuviera que alargar el brazo. En esta ocasión, Rajoy sí que se abrochó la chaqueta y dio una presencia más formal.
Rajoy Sentado – Ya fuera por el asiento a la derecha de la moderadora o la colocación de 3 cronómetros, giró menos la mirada hacia la izquierda. (Aún así contabilicé 9 miradas hacia la moderadora que estaba a su izquierda mientras hablaba)
Tuvo un detalle nada elegante que pocos observaron. Vació una carpeta con su material de apoyo, dejando la carpeta en el suelo y hasta hojas sueltas a medida que se celebrara la sesión. La carpeta con un color pastel distraía la vista hacia el suelo en los planos panorámicos.
Siguió jugando con el bolígrafo durante casi toda la sesión, incluso llegando a utilizarlo para apuntar al adversario al puntualizar un par de temas (evidencia de contrariedad) que parecían molestarle.
De hecho, apuntó con el dedo hasta un total de 6 veces (2 veces con bolígrafo en mano) cuando el contrincante le atosigó a que respondiera a unas cuestiones que Rajoy parecía querer eludir.
Se le secó la boca y tuvo que hace gestos con la lengua (visualice 3 veces en pantalla) para humedecerse los labios. Se llegó a ver residuos salivales en las comisuras de la boca (posible señal de tensión contenida) cuando el adversario le insistió sobre la guerra de Irak (“… pero conteste, Sr. Rajoy … ¿esta a favor de la guerra?”)
Movió más las manos (aunque se frotó las manos 3 veces) y hubiese sido positivo si no fuera por lo anteriormente comentado. Además, leyó mucho menos, lo que le permitió mirar más a la cámara. Siguió rehuyendo la mirada fija al adversario y en las ocasiones que fijó la mirada, fue para acusar con ironía burlona.
Rodríguez Zapatero Sentado – Se sentó más erguido que la anterior vez. Además, consiguió tomar la postura asertiva (hacia delante con las manos bien colocadas). No pareció acusar el cambio de lado.
Se le notó más compuesto que en la anterior sesión y movió bien las manos. Aprovechó mejor la colocación de las manos (mostró las palmas por lo menos 8 veces) en consonancia con su mirada y expresión facial para poner énfasis a sus palabras más positivas con propuestas concretas. Cuando unía las manos tanto en posición sobre la mesa como de brazos erguidos, adoptaba la postura solemne de superioridad que coincidió con las frases más punzantes que el adversario intentó esquivar.
Sobre todo, ese lenguaje corporal sirvió para puntualizar dos órdagos lanzados a Rajoy – “el libro blanco” recopilatorio de los datos que iba a emplear y su promesa pública que si ganara su adversario las elecciones “… le apoyaré en la lucha anti-terrorista …. sin condiciones” para rematar “. . . . ¿ hará Ud. lo mismo? …”
Mejor Frase – “ … gobernaré para todos … con firmeza … corrigiendo errores …” , Rodríguez Zapatero (sensación de disponibilidad a la voluntad del pueblo)
Peor Frase – “ … y le digo una cosa …” , Rajoy (repetido hasta la saciedad sin definitivamente decir nada relevante en concreto)
Mejor Introducción – Rodríguez Zapatero. Supo presentarse como la continuidad de unos logros. (Rajoy no supo o no pudo rebatir que los hubiera y se enredó en unos gráficos y recortes de prensa quizá de escasa relevancia para desmontar lo dicho por el adversario)
“Jugando negras” tuvo en sus manos “aprovechar la última palabra” y supo emplear bien el cierre de cada bloque.
Mejor Secuencia Exposición – Rodríguez Zapatero. Fue evidente que tenía bien trazada la secuencia y que sabía lo que quería decir (lo le hubiese hecho falta material de apoyo porque en realidad su disertación podían haber servido poniendo mayor énfasis en palabras concretas).
Mejor Cierre Argumentativo – Rodríguez Zapatero. Al llegar a este punto, era evidente que el Presidente “se había crecido” ante la visión de un Rajoy contrariado (boca reseca con tic del ojo izquierdo) y arrinconado con la pregunta sobre la guerra de Irak.
Sus 3 minutos de cierre se aprovecharon bien para “venderse” como la continuidad de las mejoras sociales ( a pesar de los problemas económicos pasajeros, según él). Asoció su mensaje con el eslogan de su partido, aunque aseguró que primero sería “… presidente antes que secretario general …”, lo que pretendía situarle en posición menos partidista (postularse como representarse de personas más a su derecha).
Cerró con la misma despedida – “…. Y buena suerte …” – criticada en la anterior sesión. Pretendió ratificarse en sus buenas intenciones hacia la ciudadanía, con un error en su lenguaje facial al intentar esbozar una sonrisa sincera que se convirtió como una mueca cómica. Restó fuerza y sinceridad al mensaje.
El Presidente fue en parte mejor porque Rajoy volvió a insistir en “ … su niña ….” sin explicar bien el motivo de su uso (Interpreto que quiso mostrarse más humano y con sentimientos) ni empleando una entonación más acorde con ese mensaje emocional (Rajoy acusa rasgos de timidez ante las cámaras que probablemente no denote entre los más allegados).
Coherencia de Argumentación – Rodríguez Zapatero. Quizás tuvo mayor coherencia porque trazó una estrategia y al “jugar blancas” pudo imponer el ritmo y cumplir el trazado.
Rajoy no supo “romperle” el esquema. Al contrario, sus planteamientos le permitieron a Rodríguez Zapatero sacar a colación la guerra de Irak, el 11-M y la lucha anti-terrorista, sin tener preparado argumentos documentales contra las estadísticas arrojadas a su cara (200 y pico muertos en el último gobierno Aznar). De hecho, su queja que se sacara el dato no se sostenía porque él sacó el tema terrorista y el adversario estaba en su derecho demostrar su eficacia de gestión (nunca se puede acusar cuando los hechos demuestran lo contrario).
Manejo de Material de Apoyo – Ambos mal. Rajoy muy desorganizado y poco pulcro (la carpeta y papeles en el suelo). Rodríguez Zapatero no supo mostrar los gráficos y los focos producían un brillo sobre el plástico que protegía cada documento. Éste no supo calcular el ángulo de su ubicación al otro lado de la mesa.
Posición Dominante – Rodríguez Zapatero. Marcó la pauta del debate por ser el que iniciaba cada ronda. Rajoy no supo romperle el juego ni ponerle en jaque en ningún momento.
Estrategia – Mejor estrategia por parte del Presidente que se crecía con cada intervención. Solamente se equivocó al entrar en una discusión estéril sobre “la primera pregunta” de Rajoy en el Parlamento. Supo aprovechar la aparición de Rajoy con Aznar en campaña, cuando precisamente el propio Rajoy le abrió la puerta a sacar a relucir el pasado.
Encima Rajoy acusó con torpeza incomprensible a Rodríguez Zapatero de haber apoyado la guerra de Irak en la ONU. ¿Espera que alguien crea esa afirmación?
Rajoy mal al entrar en detalles de escaso interés para los espectadores, muy en particular cuando mencionó un caso puntual en Cataluña (rotulación en castellano de una agencia inmobiliaria). Hizo mal en violar la privacidad del empresario mencionando su nombre. Además, no consiguió hacer sangre con este asunto poco prioritario. Jugó a táctica y como era de espera, hizo corto.
Carencias & Debilidades :
Rodríguez Zapatero debería poner mayor énfasis, igual que hace últimamente en sus mítines. No debe temer elevar la voz cuando el asunto requiere emoción.
Rajoy debe superar sus tics y muecas que le hacen menos convincente.
Incidencias – Las propuestas no estuvieron equilibradas para poder comparar porque Rajoy se enzarzó en críticas pero expresó pocas propuestas como respuesta a las efectuadas por su contrincante.
Se echó en falta temas tan importantes como el sistema judicial, la reforma constitucional y el cambio climático (este tema tocado muy de pasadas) que podría haber despejado dudas en algunos ciudadanos.
Moderadora : Casi no se notó su presencia, si no hubiese sido por la chaqueta de color llamativo que lucía. Otra distracción inadecuada para el espectador en la vista panorámica.
ANÁLISIS GLOBAL :
Aunque Rodríguez Zapatero saliera mejor parado que Rajoy en estos encuentros, la conclusión experta que debo emitir es poco favorable para ambos.
Rodríguez Zapatero tiene mucho que mejorar, sobre todo porque desaprovecha dotes innatas comunicativas poco desarrolladas. Tiene que reforzar su lenguaje no verbal para poner mayor fuerza a sus palabras. Siendo el mismo (no tiene que emular a Felipe González cuyo perfil comunicativo es bien distinto) puede convencer aún más porque su mirada expresa confianza. Debe potenciarla.
Rajoy tiene más problemas para mejorar en la comunicación. Parece haber una fuerte influencia de su genética gallega que le inclina hacia la ambigüedad y la distancia. Lástima porque su ágil mente podría hilvanar secuencias tan rápidamente que de saber manejar su lenguaje corporal (sobre todo la mirada y facial) su lenguaje verbal se vería reforzada y resultaría mucho más punzante pero creíble.
A ambos, les recomiendo consideren emplearse a fondo en un desaprendizaje de hábitos caducos en comunicación y el aprendizaje de PNL. De lo contrario, no estarán a la altura de los retos comunicativos del Siglo XXI.
La trayectoria política española ha dado muy poca satisfacción a la sed informativa de la ciudadanía expresada en confrontaciones dialécticas cara a cara fuera del hemiciclo, ese foro prácticamente reservado para los cargos elegidos y la prensa especializada acreditada.
Quizás lo que precisamente hasta lo hace un deber ético-profesional para mi el emplear tal ocasión singular de análisis de los respectivos estilos comunicativos, es la evidente falta de imparcialidad e objetividad que viene haciendo gala la inmensa mayoría de profesionales de los medios de comunicación al opinar como periodistas sobre uno u otro exponente.
Como experto en comunicación estratégica que se ha desarrollado su etapa formativa en entornos anglosajones más dados a incorporar la oratoria y el debate como instrumentos cotidianos en el ejercicio profesional, considero tener entidad profesional para diseccionar los respectivos comportamientos en comunicación de los adversarios en estas dos sesiones llamadas debates.
En primer lugar, conviene puntualizar que “debate” implica un mínimo de elementos indispensables para que se pueda denominarlo así. Para que tenga lugar un debate –
· Debe haber dos posturas distintas o enfrentadas
· La discusión y argumentación esta regulada en el tiempo
· Se asigna al moderador el cumplimiento de las reglas
· Cada exponente aplica estrategia para imponerse al adversario
Siempre dentro de lo acordado como reglas del debate, cada exponente podrá reforzar su postura argumentando su desacuerdo con lo que el contrincante expone. Por lo tanto, la interrupción esta claramente permitida, corriendo por cuenta del moderador el que no se infrinjan las reglas en el proceso.
El “ganador” es aquél que mejor argumenta exponiendo con evidencia irrefutable su postura. Por lo tanto, la secuencia apropiada de exposición suele seguir este orden –
1. Exponer el “tema candente”
2. Rebatir el punto de vista contrario
3. Rematar con una propuesta concluyente
Aquí vemos que si se siguiera el orden, marca siempre la pauta el que inicia el debate, viéndose obligado el oponente a primero rebatir lo dicho antes de modificar cualquier contenido del “tema candente”.
Todo lo documental o estadístico, jamás es punto principal de debate sino mero apoyo al “tema candente”.
Según estos parámetros universales de lo que se conoce como “debate”, los eventos celebrados los días 25 de febrero y 3 de marzo no cumplen las condiciones exigibles para que se puedan denominar como tal.
Cierto es que las condiciones impuestas por las partes mermaron la mayor parte de los cánones universales, al imponer criterios netamente inaceptables en un evento de estas características en cualquier país donde son de uso cotidiano.
A pesar de ello, debemos felicitarnos que al final se hayan celebrado tales “encuentros televisivos”, que es lo que fueron para este profesional de la comunicación,
Lo que nos trae al análisis de las sesiones y todo lo que representó para los teleespectadores. Hago hincapié que cada espectador habrá retenido el 55% de lo visualizado, el 10 % de lo escuchado y sólo el 7% de lo dicho (lenguaje verbal).
Analizaré cada encuentro en los aspectos que confluyen hacia la comunicación efectiva y posteriormente haré una valoración global de cada actor en su comunicación integral.
25 de Febrero, 2008
Vestimenta :
Rajoy – Mal. Traje que le venía apretado al abrocharse y chaqueta demasiado corta para tu talle. Color azulón que un adversario hábil hubiese empleado para identificarle con el pasado más retro. Camisa blanca (nunca se lleva en televisión) que deslumbraba en los primeros planos. Nudo de corbata incorrecta para el cuelo de su camisa (se veían ocasionalmente trozos que debían haber cubierto el cuello de la camisa). Imagen global de “campechano pueblerino” poco estadista.
Rodríguez Zapatero – Bien para posicionarse como Presidente de Gobierno aunque arriesgado por infundir distancia “con el pueblo”. Traje color gris diplomático de estadista, de mejor corte que el de Rajoy. Color neutro muy positivo para resaltar sus ojos y su mirada. Corbata adecuada (dibujo pequeño discreto) para camisa de azul suave que complementaba la mirada penetrante en los momentos álgidos del encuentro. Nudo muy inglés de “gentleman”. Lo único que no guardaba consonancia fue una arruga de la chaqueta (estando sentado) que le hacía una joroba impropia de una persona que debía sentirse seguro y cómodo.
Presencia Escénica :
De Pie Previo a Sentarse – Rodríguez Zapatero tomó la iniciativa al darle la mano a Rajoy. A pesar de ser el que inicialmente se acercó al adversario, consiguió tomar una posición dominante (gira mano de Rajoy a su favor) al obligar a Rajoy a tener que estirar más el brazo. (Mejor valoración del primero por la nobleza de tomar la iniciativa y habilidad para demostrar “lo retraído y poco suelto” que era su adversario)
Además, Rajoy no se abrochó la chaqueta (más que por olvido probablemente porque alguien le diría lo apretado que le quedaba) dando un aspecto poco serio en plató y ante los reporteros que le fotografiaban.
Rajoy – Muy mal. No se puede dedicar tanto tiempo “leyendo apuntes” con la vista bajada y ojos no visibles en pantalla. Además, conté 68 giros hacia la izquierda de su mirada (justificado por algunos por la colocación del cronómetro). Para mí, ello no justificaba tantos virajes que estoy seguro “molestaron al espectador”.
Además, la justificación de los asesores es inaceptable. Un bueno orador NO MIRA EL RELOJ. Sabe sus tiempos en su “reloj interno”. Señal que Rajoy no tiene costumbre de debatir por tiempos a pesar de su larga trayectoria como parlamentario. Es hombre acostumbrado a “leer discursos” más que practicar oratoria argumentativa.
Destacar que la “mirada hacia la izquierda” significa estar “pensando en el pasado”, que es lo que significa por lo menos el 20% de las 68 veces que contabilicé. Rajoy usaba mayormente el pasado como referente en sus argumentos. Se podría hasta analizar la inter-relación del movimiento y el tema que trataba en ese preciso instante.
¿Por qué jugaba tanto con el bolígrafo? ¿Tan inseguro se sentía que necesitó un fetiche? Manejó mal los papeles, colocando los gráficos de tal manera que no eran visibles para el espectador en casa. Los asesores debieron ordenarle la secuencia “de las pruebas” para cada argumentación. De lo contrario, pierden fuerza al no mostrarse bien y de manera acompasada a la exposición oral.
Rodríguez Zapatero – Raspado tirando a pobre. Positivo en su firmeza de mirada que el adversario rehuyó repetidas veces. Sin embargo, eso de querer “mantener el talante” cuando uno es “agredido moralmente” por el adversario es totalmente inaceptable para un buen orador en debate. (El discurso de un mitin posterior sobre “la sangre en mis venas” debió emplearlo en ese instante y no fuera del plató)
Encorvaba demasiado la espalda que no podía justificarse por un intento de “echarse hacia delante” como posición asertiva en la comunicación. El efecto del plano panorámico fue malo y en primer plano producía un efecto de “hombros encogidos”.
Lento de reflejos para cortar tácticas hirientes del adversario y escasa rotundidad en desmentidos y negaciones de lo que, según él mismo no era cierto. Rajoy le llamó 7 veces mentiroso y le acusó sin rectificar de “agredir a las víctimas”. Precisamente le faltó sangre para “pararle los pies” al adversario con una respuesta contundente con tono firme con volumen más elevado que le hiciera callar a Rajoy. (También entra en juego el volumen y la modulación de la voz en oratoria)
No supo aprovechar la pérdida de gas de Rajoy en la segunda parte donde debió entrar al cuerpo a cuerpo para “hacer pupa” en aquellos puntos que parecían “molestar” (mostró el tic de su ojo izquierdo y retorció la boca varias veces) al adversario al referirse al pasado. (Rajoy dio pie a hablar de pasado al referirse a cosas de la etapa socialista en la oposición)
Mejor Frase – “. . . los derechos de unos no pueden limitar a los demás . . .” , Rajoy
(Lo dijo pero después no supo ser coherente en su discurso para sacarle partido, quizás porque tropezaba con su postura sobre la inmigración y el terrorismo)
Peor Frase – “ . . . agredió Ud. a las víctimas . . . ” , Rajoy
(Rodríguez Zapatero no supo aprovechar esta descalificación para arremeter contra Rajoy y le permitió que éste encima sacara provecho ratificándose con insistencia en lo dicho)
Mejor Introducción – Tablas. Rajoy perdió una ocasión estupenda de marcar el ritmo del debate al no “poner el tema candente” (diría yo que la economía familiar) con mayor rotundidad. Al comienzo, si hubiese sabido exponer con mayor firmeza el “problema cotidiano”, hubiese obtenido mayor atención al resto de su discurso. Su obsesión por mostrar al oponente como un “incompetente” (contrario a hechos demostrables) le ofusco de tal manera que no supo ser magnánimo reconociendo los logros del adversario al mismo tiempo que atizaba donde doliera, en los errores. El Presidente de Gobierno jugaba con ventaja al poder hablar de “mejoras sociales”, por lo que Rajoy debió haber atajado esa argumentación dándola por buena pero abriendo una brecha que el otro tema que Rodríguez Zapatero parecía querer evitar – la economía doméstica y el deterioro de la macro-economía. Rodríguez Zapatero arrancó menos seguro a pesar que “jugaba negras”, señal de su falta de práctica a seguir la secuencia argumentativa efectiva.
Mejor Secuencia Exposición – Ninguna. Ambos se ciñeron demasiado a unos guiones, probablemente por instrucciones de sus asesores. Falto espontaneidad en ambas exposiciones con respectivos enredos en los datos aportados como apoyo. En realidad, las exposiciones fueron bastante desordenadas y demasiado repetitivas.
Mejor Cierre Argumentativo – Rodríguez Zapatero. Tuvo mayor coherencia al esbozar la idea del apoyo gubernamental a la competitividad (“… facilitar medios para que triunfe el mejor …”) que justificaría las palabras de cierre “… y buena suerte …”) aunque pudo haber mejorado el impacto auditivo con la entonación adecuada y el impacto visual con lenguaje corporal acorde (facial y mano). De haberlo hecho, quizás no hubiese tenido las críticas del “cierre cinematográfico”.
Coherencia de Argumentación – Rajoy en la primera parte del encuentro fue más coherente aunque se desinfló de tal manera que perdió coherencia global al finalizar de una manera ambiguo y algo confusa para el espectador (…. la niña ….”). Rodríguez Zapatero menos seguro al comienzo fue ganando coherencia mostrando una progresión comunicativa más positiva.
Manejo de Material de Apoyo – Mejor presentación de Rodríguez Zapatero tanto en la organización de las hojas (estaban sujetas en carpeta) como en la visualización coherente y ordenada de los datos. Rajoy manejó hojas sueltas que a veces no encontraba y mal mostraba a la camera que le hacía el primer plano. El lado izquierdo parece que le pierde a Rajoy. Dio la impresión que en vez de ayudarle, el material le restó soltura y hasta le inquietó (hizo varias muecas involuntarias).
Posición Dominante – Rajoy arrancó dominando para ceder la posición a Rodríguez Zapatero y darle vía libre para ganarle terreno en los últimos envites.
Estrategia –
Rajoy – Intuí un cambio de última hora porque no mantuvo la postura atacante en los puntos principales que parecían parte del guión - economía, inmigración y terrorismo. Cambió a táctica puntual a partir de la segunda parte. ¿Influyó algún asesor en el intermedio?
Rodríguez Zapatero – Se ceñía a algún guión, por lo que permitió que Rajoy le insistiera sobre inmigración, diciendo que se negaba a hablar del tema. Después habló pero Rajoy ya habló sembrado la duda. ¿Le habían aconsejado los asesores como estrategia a seguir el guión sin improvisar? ¿Se reservaba bazas para la segunda sesión?
Carencias & Debilidades –
A ambos les faltó soltura en los respectivos lenguajes corporales, con poco uso de las manos para atraer la mirada del espectador.
Escaso apoyo a un lenguaje verbal aburrido y poco contundente (palabras repetidas y de poco impacto), salvo cuando Rajoy empleó “agredir” cuando pudo haber dicho lo mismo con otro verbo menos ofensivo. Si se equivocó, debió haber rectificado y no insistido. Y si lo empleó con toda la intencionalidad, entonces violó la primera regla de un verdadero debate – la caballerosidad en el lenguaje.
Rodríguez Zapatero mostró menos reflejos que Rajoy para atajar imprevistos verbales, cayendo en la trampa de la ironía burlona de un Rajoy que puso en entredicho la credibilidad del contrincante. El mantener la pose del buen talante le pudo haber costado caro al Presidente, si el ágil Rajoy hubiese seguido haciendo sangre en los puntos donde ya había hecho herida.
Incidencias – Falta de propuestas de los exponentes que dejaron cierto descontento. Podría explicarse en un intento de ambos para reservarse bazas para la segunda sesión.
Moderador – Apenas intervino excepto en la introducción y reinicio en el intermedio. Fue como un cronómetro más para marcar los tiempos. Pudo haber influido en que Rodríguez Zapatero no puntualizara la frase de Rajoy sobre “agredir a las víctimas”, al intervenir en la discusión. (no observé voluntad del Presidente a exigir rectificación)
3 de Marzo, 2008
Vestimenta :
Rajoy – Mejor vestido que en la primera sesión aunque con repetición de los fallos en el nudo de la corbata y la estrechez del traje (algo más ancho y un azul menos chillón). Camisa azul suave que mejoró la visualización facial.
Rodríguez Zapatero – Dicen que usaba el mismo traje que sin embargo parecía tener un color tirando a azul (probable efecto de la corbata a rayas), menos encasillado con el cargo de presidente. Corbata menos acertada (por las rayas de colores contrastados que a veces tienen efectos negativos en la retransmisión) en los efectos visuales. (Se recomienda jamás llevar rayas en televisión ni siquiera en camisas). El traje hacía la misma arruga en la espalda, aunque solamente se notó en los primeros planos quizás por tener la espalda mas erguida en esta ocasión.
Presencia Escénica :
De Pie Previo a Sentarse – Se repitieron los saludos prevaleciendo de nuevo la postura dominante (otra vez le gira la mano a Rajoy) de Rodríguez Zapatero que volvió a tomar la iniciativa y logró de nuevo hacer que Rajoy tuviera que alargar el brazo. En esta ocasión, Rajoy sí que se abrochó la chaqueta y dio una presencia más formal.
Rajoy Sentado – Ya fuera por el asiento a la derecha de la moderadora o la colocación de 3 cronómetros, giró menos la mirada hacia la izquierda. (Aún así contabilicé 9 miradas hacia la moderadora que estaba a su izquierda mientras hablaba)
Tuvo un detalle nada elegante que pocos observaron. Vació una carpeta con su material de apoyo, dejando la carpeta en el suelo y hasta hojas sueltas a medida que se celebrara la sesión. La carpeta con un color pastel distraía la vista hacia el suelo en los planos panorámicos.
Siguió jugando con el bolígrafo durante casi toda la sesión, incluso llegando a utilizarlo para apuntar al adversario al puntualizar un par de temas (evidencia de contrariedad) que parecían molestarle.
De hecho, apuntó con el dedo hasta un total de 6 veces (2 veces con bolígrafo en mano) cuando el contrincante le atosigó a que respondiera a unas cuestiones que Rajoy parecía querer eludir.
Se le secó la boca y tuvo que hace gestos con la lengua (visualice 3 veces en pantalla) para humedecerse los labios. Se llegó a ver residuos salivales en las comisuras de la boca (posible señal de tensión contenida) cuando el adversario le insistió sobre la guerra de Irak (“… pero conteste, Sr. Rajoy … ¿esta a favor de la guerra?”)
Movió más las manos (aunque se frotó las manos 3 veces) y hubiese sido positivo si no fuera por lo anteriormente comentado. Además, leyó mucho menos, lo que le permitió mirar más a la cámara. Siguió rehuyendo la mirada fija al adversario y en las ocasiones que fijó la mirada, fue para acusar con ironía burlona.
Rodríguez Zapatero Sentado – Se sentó más erguido que la anterior vez. Además, consiguió tomar la postura asertiva (hacia delante con las manos bien colocadas). No pareció acusar el cambio de lado.
Se le notó más compuesto que en la anterior sesión y movió bien las manos. Aprovechó mejor la colocación de las manos (mostró las palmas por lo menos 8 veces) en consonancia con su mirada y expresión facial para poner énfasis a sus palabras más positivas con propuestas concretas. Cuando unía las manos tanto en posición sobre la mesa como de brazos erguidos, adoptaba la postura solemne de superioridad que coincidió con las frases más punzantes que el adversario intentó esquivar.
Sobre todo, ese lenguaje corporal sirvió para puntualizar dos órdagos lanzados a Rajoy – “el libro blanco” recopilatorio de los datos que iba a emplear y su promesa pública que si ganara su adversario las elecciones “… le apoyaré en la lucha anti-terrorista …. sin condiciones” para rematar “. . . . ¿ hará Ud. lo mismo? …”
Mejor Frase – “ … gobernaré para todos … con firmeza … corrigiendo errores …” , Rodríguez Zapatero (sensación de disponibilidad a la voluntad del pueblo)
Peor Frase – “ … y le digo una cosa …” , Rajoy (repetido hasta la saciedad sin definitivamente decir nada relevante en concreto)
Mejor Introducción – Rodríguez Zapatero. Supo presentarse como la continuidad de unos logros. (Rajoy no supo o no pudo rebatir que los hubiera y se enredó en unos gráficos y recortes de prensa quizá de escasa relevancia para desmontar lo dicho por el adversario)
“Jugando negras” tuvo en sus manos “aprovechar la última palabra” y supo emplear bien el cierre de cada bloque.
Mejor Secuencia Exposición – Rodríguez Zapatero. Fue evidente que tenía bien trazada la secuencia y que sabía lo que quería decir (lo le hubiese hecho falta material de apoyo porque en realidad su disertación podían haber servido poniendo mayor énfasis en palabras concretas).
Mejor Cierre Argumentativo – Rodríguez Zapatero. Al llegar a este punto, era evidente que el Presidente “se había crecido” ante la visión de un Rajoy contrariado (boca reseca con tic del ojo izquierdo) y arrinconado con la pregunta sobre la guerra de Irak.
Sus 3 minutos de cierre se aprovecharon bien para “venderse” como la continuidad de las mejoras sociales ( a pesar de los problemas económicos pasajeros, según él). Asoció su mensaje con el eslogan de su partido, aunque aseguró que primero sería “… presidente antes que secretario general …”, lo que pretendía situarle en posición menos partidista (postularse como representarse de personas más a su derecha).
Cerró con la misma despedida – “…. Y buena suerte …” – criticada en la anterior sesión. Pretendió ratificarse en sus buenas intenciones hacia la ciudadanía, con un error en su lenguaje facial al intentar esbozar una sonrisa sincera que se convirtió como una mueca cómica. Restó fuerza y sinceridad al mensaje.
El Presidente fue en parte mejor porque Rajoy volvió a insistir en “ … su niña ….” sin explicar bien el motivo de su uso (Interpreto que quiso mostrarse más humano y con sentimientos) ni empleando una entonación más acorde con ese mensaje emocional (Rajoy acusa rasgos de timidez ante las cámaras que probablemente no denote entre los más allegados).
Coherencia de Argumentación – Rodríguez Zapatero. Quizás tuvo mayor coherencia porque trazó una estrategia y al “jugar blancas” pudo imponer el ritmo y cumplir el trazado.
Rajoy no supo “romperle” el esquema. Al contrario, sus planteamientos le permitieron a Rodríguez Zapatero sacar a colación la guerra de Irak, el 11-M y la lucha anti-terrorista, sin tener preparado argumentos documentales contra las estadísticas arrojadas a su cara (200 y pico muertos en el último gobierno Aznar). De hecho, su queja que se sacara el dato no se sostenía porque él sacó el tema terrorista y el adversario estaba en su derecho demostrar su eficacia de gestión (nunca se puede acusar cuando los hechos demuestran lo contrario).
Manejo de Material de Apoyo – Ambos mal. Rajoy muy desorganizado y poco pulcro (la carpeta y papeles en el suelo). Rodríguez Zapatero no supo mostrar los gráficos y los focos producían un brillo sobre el plástico que protegía cada documento. Éste no supo calcular el ángulo de su ubicación al otro lado de la mesa.
Posición Dominante – Rodríguez Zapatero. Marcó la pauta del debate por ser el que iniciaba cada ronda. Rajoy no supo romperle el juego ni ponerle en jaque en ningún momento.
Estrategia – Mejor estrategia por parte del Presidente que se crecía con cada intervención. Solamente se equivocó al entrar en una discusión estéril sobre “la primera pregunta” de Rajoy en el Parlamento. Supo aprovechar la aparición de Rajoy con Aznar en campaña, cuando precisamente el propio Rajoy le abrió la puerta a sacar a relucir el pasado.
Encima Rajoy acusó con torpeza incomprensible a Rodríguez Zapatero de haber apoyado la guerra de Irak en la ONU. ¿Espera que alguien crea esa afirmación?
Rajoy mal al entrar en detalles de escaso interés para los espectadores, muy en particular cuando mencionó un caso puntual en Cataluña (rotulación en castellano de una agencia inmobiliaria). Hizo mal en violar la privacidad del empresario mencionando su nombre. Además, no consiguió hacer sangre con este asunto poco prioritario. Jugó a táctica y como era de espera, hizo corto.
Carencias & Debilidades :
Rodríguez Zapatero debería poner mayor énfasis, igual que hace últimamente en sus mítines. No debe temer elevar la voz cuando el asunto requiere emoción.
Rajoy debe superar sus tics y muecas que le hacen menos convincente.
Incidencias – Las propuestas no estuvieron equilibradas para poder comparar porque Rajoy se enzarzó en críticas pero expresó pocas propuestas como respuesta a las efectuadas por su contrincante.
Se echó en falta temas tan importantes como el sistema judicial, la reforma constitucional y el cambio climático (este tema tocado muy de pasadas) que podría haber despejado dudas en algunos ciudadanos.
Moderadora : Casi no se notó su presencia, si no hubiese sido por la chaqueta de color llamativo que lucía. Otra distracción inadecuada para el espectador en la vista panorámica.
ANÁLISIS GLOBAL :
Aunque Rodríguez Zapatero saliera mejor parado que Rajoy en estos encuentros, la conclusión experta que debo emitir es poco favorable para ambos.
Rodríguez Zapatero tiene mucho que mejorar, sobre todo porque desaprovecha dotes innatas comunicativas poco desarrolladas. Tiene que reforzar su lenguaje no verbal para poner mayor fuerza a sus palabras. Siendo el mismo (no tiene que emular a Felipe González cuyo perfil comunicativo es bien distinto) puede convencer aún más porque su mirada expresa confianza. Debe potenciarla.
Rajoy tiene más problemas para mejorar en la comunicación. Parece haber una fuerte influencia de su genética gallega que le inclina hacia la ambigüedad y la distancia. Lástima porque su ágil mente podría hilvanar secuencias tan rápidamente que de saber manejar su lenguaje corporal (sobre todo la mirada y facial) su lenguaje verbal se vería reforzada y resultaría mucho más punzante pero creíble.
A ambos, les recomiendo consideren emplearse a fondo en un desaprendizaje de hábitos caducos en comunicación y el aprendizaje de PNL. De lo contrario, no estarán a la altura de los retos comunicativos del Siglo XXI.
5 comentarios:
Enhorabuena por este análisis tan profundo y elaborado, la verdad que si se nota quien sabe de comunicación y de inteligencia emocional.
Es una pena que un pueblo tan avanzado como este no tenga mejores oradores y sobre todo, mejores políticos carismáticos, movilizadores, que mucha falta hace.
Un saludo
Stephane Rabbat
Tienes todo la razón. Es muy difícil leer o escuchar análisis que no estén contaminados desde su concepción por la simpatías políticas del autor (y es lícito que todo el mundo las tenga, pero no puede nublar la razón, no se trata de votar ... sólo de emitir un análisis ajustado a lo realmente ocurrido).
Muchas gracias por tu rigor y por ayudarnos a ver detalles que nos pasaron desapercibidos.
Agustín Cárdenas
No es fácil poder mantener una línea firme de evaluación independiente pero si un profesional no lo intenta, creo que no puede irse a la cama contento de si mismo.
Aprendí desde muy joven y de personas muy éticas y profesionales que si te mientes a ti mismo, los otros puede que no se enteren pero tu sí que lo sabes. Por esa razón mi filósofo preferido del Siglo XX ha sido Eric Hoffer, a quien conocí en EE. UU. y que dijo esa famoso frase que tanto me ha impresionado -"... mientas más alto si te mientes a ti mismo ..."
Creo que somos mayoría que pensamos éticamente pero hablamos menos de nuestra postura, por eso "los charlatanes manipulan los hechos a su antojo".
Lamentablemente, hay muchos así entre los precisamente tienen los medios de comunicación a su disposición. Nosotros empezamos a tener blogs .... que debemos usar con rigor, para que no acabe como la prensa de los intereses creados.
Hola,
en clase de rrpp e imagen realizamos sendos análisis, pero tan sólo del primer debate. Las conclusiones a las que llegamos fueron muy parecidas a las tuyas en casi todos los puntos, dando como más positiva la impresión de Rodríguez Zapatero, aunque creo que la impresión general de los dos fue, como tu dices pobre.
A muchas personas nos ha desilusionado unos debates tan mal gestionados comunicativamente, no han servido para nada electoralmente, sólo para que las portadas del día después fueran "Fulanito Ganó, Fulanito Perdió"
Tardará un buen tiempo hasta que tengamos "cultura del debate" en España.
Espero que la prensa no siga en su línea y entre a reflexionar su verdadera misión como el quinto poder.
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